La fiesta democrática … y sus excesos

Dentro de un par de meses celebraremos una “fiesta democrática” al hacer uso de una de las herramientas que se le concede a la población para separar del cargo a autoridades regionales, municipalidades provinciales o distritales. Como en toda fiesta, seguramente habrán invitados acomedidos, pero también aquellos que siempre comenten excesos, la fiesta llegará a su fin y es posible que en un actuar irresponsable algunos salgan a conducir a la autopista proyectándose a la siguiente fiesta democrática con un poco más de alegría que la sobriedad permite; sin embargo, ¡mala noticia! esta vez la democracia misma se habrá pasado de copas y sin duda necesitará un lavado gástrico con urgencia antes de que su problema pueda agravarse.

Nunca he estado de acuerdo con esa alocución, la “fiesta democrática” es una frase de periodistas de pantalla y de papel, pero el símil es más que tentador para dar una explicación de la situación actual, cada elección, o manifestación de la misma, es una fiesta donde no se sabe nada más que el nombre del invitado y a la que todos vamos para cumplir la formalidad de saludar al fulanito de tal que cumple años – que incluso es obligatorio. Díganme ¿cuando nació la democracia en el Perú? ¿cuántos años cumple? ¿a qué se dedica? ¿quiénes son sus mejores amigos?

Posiciones opuestas

No se contestarme a ciencia cierta, la democracia en el Perú me parece más un personaje de teatro que un personaje real, una diosa olvidada en un templo convertido en comercio; los años que cumple serán quizá los que quiera ponerle el autor de esta obra o quizá el productor de la puesta en escena, quien le modifica la edad para adaptar mejor la historia a nuestro tiempo; es un misterio a qué se dedica al no ser un personaje real, por ello es hora de recurrir al libreto, la democracia se dedica a proteger a todo aquel a quien la defiende y tiene tan buen corazón que incluso protege a quien la vulnera, un personaje similar al Cristo de la otra mejilla; ¿sus amigos? Pues sin exagerar creo que mantiene estrecha relación con la libertad y con sus primos cercanos, los derechos, así, es indudable que este personaje caiga mal a quien mire la obra, sin embargo existen personajes que no siempre simpatizan con ella.

Permítanme hacer el brindis en esta fiesta haciendo una reseña de nuestro protagonista: La democracia no es, como muchos piensan, el derecho de elegir y ser elegido cuando se convoca a elecciones; la democracia va mucho más allá de eso, es la piedra angular de un sistema garantista, es el motor de desarrollo de un Estado basado en el respeto hacia uno mismo y hacia el otro, la democracia no es el ejercicio de un derecho, democracia es el medio a través del cual nuestros derechos son garantizados y deben ser respetados, democracia no solo es elegir, sino también pedir cuentas de las gestiones que ha realizado esa persona a la cual elegimos, y mucho más que eso, democracia es también que esa persona a quién se pide cuentas, las dé y no finja de mudo o sordo o simplemente desaparezca de la escena pública, siendo una especie de dios que gobierna sin que nadie lo vea o le pida explicaciones.

Los mecanismos de protección democrática se orientan en ese sentido, cuando la amenaza es tal que su vulneración va más allá de la cachetada de nuestra simpática personaje de la otra mejilla, lo cual a mi modo de ver no sucede en la actual gestión edil de Lima, se han cometido errores e imprudencias; sin embargo, se han dado las explicaciones y más allá de una buena o mala administración – cuyo indicador más fiel pueden ser la construcción de identidad, de la comunidad, menos la utilización de cemento -,  se ha respondido democráticamente y con honestidad, por ello pienso que se están utilizando mecanismos democráticos no para una verdadera defensa de la democracia sino para llamar la atención sobre una supuesta mala administración; en consecuencia, estamos confundiendo conceptos.

Así, el problema no radica en una mayor construcción de escaleras o de by pass, el problema es de fondo, es de educación, cuando no se conoce a la democracia es imposible defenderla, y temo que en nuestro medio la democracia es casi una desconocida, una persona más en la guía telefónica, cuando debería ser al contrario, la heroína de nuestros días. Con el egoísmo que a todos caracteriza, sí a todos, no creo que yo defendiera a alguien a quien no conozca. Sucede lo mismo con la democracia, como no la conocen o la conocen muy pocos, solo pocos la defienden, y ese no es un problema de nuestra población, sino es un problema de gobierno y la eduación que nos presta (claro visto desde la perspectiva de la población, pues desde el punto de vista del gobierno no creo que sea un problema, sino un beneficio), es este el descortés que no nos la presenta.

Revocar a una persona que no ha vulnerado ninguna de las estructuras democráticas no es saludable, pero el intento de revocatoria por personas que no muestran la cara, por personas que anteponen intereses políticos-partidarios o económicos, por personas que consideran que democracia es la “construcción de pistas y veredas” (como alguna vez lo dijo una congresista fujimorista) es aún mucho menos saludable, eso ya es perjudicial; y mucho peor lo es que nosotros, también protagonistas de esta puesta en escena, intentemos revocar a una persona que comete errores pero que da cuenta de ello dirigiendo la comuna con una honestidad que aún no tiene parangón con las administraciones anteriores. Es un error que se utilice la revocatoria para elegir en su reemplazo a una persona de claras “virtudes” antidemocráticas, a esa persona que se esconde y que cuando tuvo a su cargo la gestión nunca dio explicaciones sobre asuntos espinosos. Hasta ahora me pregunto cómo fue que se triplicó el presupuesto de su obra emblemática cuando nuestros indicadores de inflación estaban controlados y ni el precio del cemento ni de ninguno de los insumos utilizados se incrementaran en 300%.

Marco Tulio GutierrezCuando amenazas externas a nuestro sistema democrático se ciernen sobre él bloqueamos dichas iniciativas pues no puede haber una democracia boba, y es cierto, cualquier amenaza contra la democracia como garante de nuestros derechos y nuestra libertad debe ser neutralizada, pero tengamos en cuenta que las amenazas no solo son exógenas, las amenazas a la democracia en esta obra de teatro no solo vienen desde fuera de su sistema, sino también desde dentro, la amenazan la corrupción, los intereses oscuros y los reacios a dar explicaciones como si de gobernantes absolutistas se tratara.

A las “fiestas democráticas” estamos invitados todos, pero tengamos la etiqueta de averiguar quién es la dueña de la fiesta, estamos dentro de esta obra, pero como los personajes de Pirandello, podemos decidir, podemos independizarnos del autor, nosotros decidimos si emborrachamos a nuestra amiga, si la abandonamos a su suerte cuando la amenazan, o en todo caso si aún cometiendo ese error, tenemos el buen talante de protegerla llevándola a la unidad emergencias a que le hagan ese lavado gástrico ocasionado por el insumo de corrupción que le dieron los personajes oscuros en una copa hipócrita.

La democracia dejará de ser teatro cuando nosotros, como Pigmalión, dejemos de verla como una fría estatua y la traigamos a la vida real, por eso, en esta fiesta actuemos con responsabilidad y no cometamos excesos.

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Acerca de davidgarciasanchez
Estudio Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En el ámbito profesional me llama la atención el Derecho de protección al consumidor, tan es así que la elaboración de mi tesis gira en torno a sus principios como a las bases que sostienen su sistema. No obstante mis estudios de Derecho, me apasiona la Literatura. Entre mis escritores favoritos tengo a Alejandro Dumas, Martín Adán, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. Sigo también, aunque en menor medida, la Historia, la Gramática, el contexto mundial actual, y en un aspecto un tanto menos académico, pero no por ello menos cultural, me interesa y aprecio mucho el cine y los videojuegos. Tengo la suerte de poder dedicar parte de mi tiempo a cada uno de los aspectos que me interesan, aún en el ámbito laboral, pues aparte de mis prácticas de Derecho, gracias a las que he podido publicar algunos artículos, me he desempeñado como columnista en la sección "En cartelera" del periódico jurídico "La Ley", además de escribir algunos cuentos que gentilmente amigos míos han calificado de aceptables. El fin de este blog es promover en mí una mayor dedicación hacia los temas antes mencionados y mejorar cada día el estilo de mi pluma a través de los textos que comparta con ustedes.

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